17 febrero 2009

Sin nombrar

Yolanda esperaba una llamada, un mail, tal vez algún indicio que le indicara que lo que había sucedido aquel viernes en la tarde-noche no había sido una ilusión vana.
El le había hablado de su vida, de sus esfuerzos por sacar adelante su trabajo, su gente, a sus dos pequeños y a alguien que en otro tiempo había sido su esposa.
Aclaraba que el amor se le había terminado porque ella simplemente fue piel de otros amores dejando abierto el terreno a la infidelidad fatal que provoca la rutina.
...
Y Yolanda le creyó.
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El le comentaba de la esperanza que buscaba, del consuelo en caricias, del amor faltante en una cama vacía, del apoyo en su vida que se compartiera en dos para sobrellevar las dificultades de soledad y tristeza.
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Y Yolanda le creyó.
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Hubo vino, hubo halagos. Ambos se estrecharon palabras tiernas y el turno en el que Yolanda habló, por obvias razones omitió que la noche anterior estuvo nerviosa de verle, sin embargo si contó de su trabajo, aburrido clásico de gobierno, desamores, desventuras y cosas que le dejaron ver a El lo que tal vez buscaba en su camino.
Ya de común acuerdo pudieron percibir que la atmósfera se llenaba de caricias, de romance, de aventura, de algo prometedor...
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Y conforme la tarde avanzaba había besos y palabras que distaban mucho de lo que antes era mera lejanía, palabras por teléfono o comentarios en un mundo virtual.
Y llegaron a amarse, ante la intensidad del momento, bajo unas sábanas privadas, escondidas, clandestinas, calientes.
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Descubrieron sus almas en la piel y develaron la necesidad constante de propiciarse abrazos y besos y sexo y amor.
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Hoy Yolanda espera respuesta de algo que fue una nube de ilusión, de una despedida prometedora sellada con un beso que caló un instante en su piel.
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Espera ansiosa que todo vuelva a suceder.
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En otra ciudad, distante a la que vive Yolanda hay una chica que comienza a suspirar. Verà a alguien de la ciudad de Yolanda, con el mismo nombre y el mismo apellido, con la misma fotografía que El presentò a Yolanda.
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Ella es Laura, y es màs joven que Yolanda, con piel y deseos màs frescos que vuelven atractivo a quien busca consuelo de querer. Su inocencia no es admirable, mas su inquietud y curiosidad le ganan las ansias por conquistar a quien jamás es conquistable.
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Laura se prepara para conocerle, para aplicar las artes de seducción, para sentirse atractiva, para conservar el ego que otros hombres le han procurado.
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Yolanda llega a casa por la tarde, no hay mensajes, no hay recados...
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Y El?
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El maneja en carretera, sonriendo bajo la influencia de un ligero aroma Armani, paga una caseta y llama a Guadalajara, donde no vive Laura.

9 comentarios:

The_Saint_Mty dijo...

Buena historia...muy de moda en éstos tiempos modernos. Saludos, Dra. Un placer, leerte!.

ShAdOw dijo...

jajaja merecido se lo tiene... cuantos no hay que hacen lo mismo... Buena historia Dra.

AndreaLP dijo...

Ay, ésos hombres que no se sienten tales si no conquistan mujeres! Pero ni modo, cada quién asume los riesgos que se le antojan... con todo y consecuencias.

Saludos, Doc!!

rossmar dijo...

Me gusto mucho la historia Dra, finalmente eso s cosa de todos los días!!

Saluditos

george dijo...

Querida Dra,
este relato hace daño porque lo has cojido de la vida,
me pone triste, porque lo que cuentas es la pura verdad,
mujeres, chicas que luchan para encontrar un fiel amigo,
hombres perdidos por ser hombre y por tener la carne floja (la moral) cuando hay una tentación,
es el problema de siempre, encontrar el camino para no hacer daño... ó comportarse como un bruto egoista, sin pensar lo que les ocurren a los otros...
¿donde está el camino correcto? creo que la única solución al problema es el verdadero amor!!!

un gran beso

Edmundo Dantés dijo...

Muy humano tu relato. Y muy bien logrado, lo atrapa a uno.

Saludos!

fgiucich dijo...

Son los juegos perversos (pero placenteros) del amor como prenda de conquista. Un relato muy bien logrado. Abrazos.

Aule dijo...

Me conmocionaste Dra.; de una forma tal que resulta estremecedor contarlo aquí.

Algún día te contaré, aunque la historia que yo se no tiene un final tan fortuito como este.

Un beso.

Nora dijo...

Excelente relato amiga, te conmueve verdaderamente. Felicitaciones!!!