
Ya en la oficina pocas luces quedaban, asà que decidió guardar las cosas en completo orden y salir. Evitó cargar documentos para trabajarlos en su casa. Evitó llevar los pesares en el camino.
Tomó las llaves del auto y se despidió con un sencillo "hasta mañana" de los oficiales que custodian las salidas.
No tomó camino a su casa. Tampoco hacia el almacén de autoservicio.
Un lujoso hotel en la avenida más cotizada de la ciudad serÃa el estacionamiento. Vallet Parking en su puerta y ella sonriente.
Baja desenfadada, posee ese glamour natural al caminar de zapatillas en su estilo ejecutivo. Se dirige al bar.
Sabe que ahà se preparan los martinis más caros que hubiera podido pagar cualquiera de sus otras amigas, pero también sabe que ahà acude mucha gente para platicar, para mirar y para conquistar.
Al principio tiene la mirada perdida, entre la barra y la chica sensual que sirve, sólo observa con qué paciencia atiende a todos. Después, toma su martini y en su cruce de piernas ahora torna a mirar alrededor. Tiene pose de tigresa.
Un caballero se le acerca y hace lo que de rutina es consabido. Que si viene sola, que si es casada, cuestiones de trabajo y la invitación a platicar.
Ella luce sonriente, sencilla, relajada. Brinda con otro martini y espera la propuesta final.
No es de romances, no es de ilusiones, sólo sabe que desea pasar un jueves en la cama de alguien lleno de caricias para ella. Sólo pide que se le trate como el encanto de la primera vez.
Encontró lo que deseaba. La propuesta está hecha y tiene la certeza de que se trata de un magnate.
Si se lo hubiese propuesto jamás hubiera puesto el ojo en ése hombre. Semblante de mucho mundo.
La noche se convierte en velas y aún es temprano.
La noche se desnuda como ella y aún falta lo mejor.
La noche la pasa sorbiendo jugos de éxtasis que le dan vida, que le dan sensualidad y que la obligan a terminar ebria de caricias. Desborda pasión y una ligera muerte.
Mucho antes del amanecer se despide... él desea saber de ella.
Ha sabido exprimir la noche y ha llenado su cuerpo de energÃa.
Ya es viernes en aquel dÃa y tiene la fuerza de leonesa para continuar tras éste breve paréntesis.
En su ducha el sol comienza a asomarse por la ventana de la sala en aquel pequeño penthouse.
El teléfono ya suena.
Habrá que ir a la oficina pronto.
12 comentarios:
... la rutina pero de esta forma, encantadoramente rota.
Un beso Dra.
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
¿Cuántas historias como ésta? Probablemente más de las que imaginamos... y es lindo poder desconectarse de tu realidad.
Hay que tomar lo mejor de cada momento y disfrutar lo que se pueda.
Feliz inicio de semana!
Me gustarÃa poder atreverme a tomar paréntesis de esos.....
besitos
yo quiero desconectarme de mi realidad, asÃ
ojala algun dia las encuentre en algun bar...
Explicame porque desaparecen las chicas asi, despues de sentirse tan agusto...
No lo entiendo G.
Besos.
Mujer independiente y dueña de sÃ! Conozco una amiga de quien este realto pudiera ser parte de su historia cotidiana, jeje.
Asà que aplauso de pie para las mujeres de corazón independiente que se dan el lujo de consertirse un capricho! (Bueno, también para los hombres).
Un abrazo
si que pudo escapar de la rutina... ¿o acaso ese escape es parte de su rutina?
me gustó mucho!
esos breaks para salir de lo rutinario me excitan y me maravillan...claro que he pasado por rancho alegre y de pasadita he visto el pico de orizaba; y la malinche no se cuál sea...hay tantas montañas por aquellos rumbos...un beso
jeje, me gusta leerla, pero sin falsas poses, no va conmigo. Tal veinte kilos o veinte años menos, sólo tal vez...
Saludos cariñosos mi Doctora
¿Y qué, ni el phone le pidió?
Ese mundo propio, hay que mimarlo al máximo, nos salva de la rutina habitual... Slds. E.
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