27 agosto 2007

Mundo inocente

Ella soñaba con ser una princesa y aún era una pequeña cuya inocencia flotaba en sus caireles castaños.
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Ella añoraba tener un corcel, blanco, puro, obediente, con alas que le llevaran a un mundo distante, lleno de magia, cristalitos y lucecitas.
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No sabía cómo era besar, pero pensaba en un príncipe, en alguien formal, alto y de ojos que le cautivaran en el primer instante de verse a alma los dos juntos.
Nada tenía de especial la niña, nada singular que la distinguiera de las demás.
Iba al colegio como cualquier otra, agarrando de la mano a su madre.
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Miraba el mundo de manera diferente y cierto era que sí creía en hadas.
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Su mundo crecía al parejo que ella, algunas veces en dibujos, algunas veces en historietas.
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Su cuarto era pequeño y parecía la entrada a una dimensión diferente.
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Tonos pasteles le daban la impresión de amar lo sutil y su madre le alentaba a no olvidarse de la magia de los deseos que siempre, o casi siempre, se cumplían si ella obraba bien.
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Debajo de su cama había amuletos y todas las noches, al dar el último adiós a su madre y su padre, sonreía confiada y dejaba en guardia a su oso de peluche.
Hablaba con alguien pero jamás se sabía con quien, palabritas de susurro, sonrisitas de travesura.
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Hasta que el vencía el sueño dejaban de oírse murmullos de grillo.
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Y el guardián de peluche se iluminaba por un haz de luz salido de la nada, y brillaba hasta elevar la cama al techo, y la niña flotaba y entre sueños sonreía…
Cuando el amanecer daba a su ventanita el gallo o su madre solían despertarla.
Siempre con la sentencia de un breve regaño por hacer durante la noche el relajo de dejar muñecos, ropa, zapatos tirados a lo que ella no se explicaba en qué momento de certeza sucedía que jugaba con ellos.
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Soñaba con ser una princesa y aún desconocía protocolos.
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Era feliz en un mundo alejado, en un mundo de maravilla.
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Nunca supo que con sólo desearlo con los ojos abiertos, ese mundo en verdad existía…
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Y sigue existiendo para todos aquellos que murmuren y rían acostados en su camita.

16 comentarios:

Exenio dijo...

Lindo... sacaste la sonrisa que hoy estaba ausente...

Martín Bolívar dijo...

Una bonita historia. Me gustó.

Ileana dijo...

Y la princesa se disfraza todos los días y trabaja en una empresa, atiende a cualquiera y es feliz porque en las noches, en los sueños, se sabe parte de ese mundo.

Un abrazo y linda semana

Liz dijo...

Siempre se pueden hacer realidad esos sueños, si luchamos porque así sea.

Besos!!

Nube Gorda dijo...

Gracias por recordarme q todas las niñas somos lindas princesitas y q no por serlo dejamos de esconder nuestros secretos baja lo cama y seguimos siendo seres humanos, te dejo saludos linda, besuchos

FENIX dijo...

Hola Doctora, linda la historia de la niña, tambièn habemos pequeños principes, ojalà nos dedicases unas letras tambièn.

saludos.

Mary Carmen San Vicente dijo...

Me estoy poniendo al corriente, ya leí sobre tus andanzas queretanas ! Te mando besos y apapachos :)

Mati =) dijo...

Por supuesto... jamás he perdido esa princesa dentro de mi!!!

Un abrazo Dra.

AndreaLP dijo...

Pues me uno al ejécito de princesas-guerreras que todos los días salen a luchar contra dragones y regresan a su castillo al lado del príncipe.

Un abrazo.

Mr. Magoo dijo...

Tan sencillo y a la vez tan dificil? pero si, los suenios asi son, si se persiguen se consiguen. El escrito es maravilloso doctora, no se porque pero pense inmediatamente en alguien y de ahi me segui.

Muchos saludos.

george dijo...

Si, una niña muy contenta...
Sus días pasan sin novedades, era una niña normal, pero su oso peluche no podía quedarse quito durante el sueño, ¿que habrá hecho por desordenar tanto la camita?
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era una niña normal, que soñaba de su príncipe, era inocente...

un abrazo Dra

fgiucich dijo...

Una tierna historia que nos cuenta la belleza de los sueños. Abrazos.

Kix dijo...

Me super encantó!!!

:'-)

FENIX dijo...

Felìiiiz fin de semanaaaaaa !!!

abrazos.

Enigma dijo...

Este es el tipo de historias en las que sencillamente no queda lugar en la cara que no sea para una gran y profunda sincera y bella sonrisa...

Un beso Dra

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

Dario dijo...

Un sutil llamado de atención para no perder de vista la magia que hay en cada ser humano; mantener a salvo ese niño que llevamos dentro nos garantiza una existencia plena..

Besos