08 noviembre 2006

En la banqueta

Sentada en la banqueta no hacía más que mirar los pies de los que cruzaban la calle, pese a que por curiosidad muchos la miraran para saber si estaba drograda o aburrida o en espera de alguien.
Hacía frío y se notaba por el humo emanado de su rápido respirar.
No tardaría mucho en terminar el cigarrillo que le daba el ansia de breves temblorinas, abrazandose entre sí y haciendose bolita.
Pensaba una y otra vez cómo era posible que ella hubiera llegado al extremo, del cómo llegó a sentirse cuando él la descubrió. Ni siquiera supo dar una buena excusa porque, pese a la evidencia, ella sabía que no era todo lo que se aparentaba.
Su mayor dolor era saber que todo lo que él le escupió era veneno puro, causa del dolor en su corazón, una clase de espada que se encaja cuando uno busca la supervivencia y proteger así lo que uno teme que salga herido.
Se repite esas palabras a cada instante y las compara con aquellas que había obtenido -también de él- cuando nada era problema, cuando parecía que todo estaba en una nube de color pastel. Ahora sabe que cruzó esa pequeña línea en la que el respeto y la credibilidad no serán más sus aliadas.
Ahora sabe que no es lo mismo mirar la calle desde un auto del año a estar ahí, sentada en la banqueta, con su chamarra de cuero y sus jeans favoritos, hay otros días que también se sienta en la banqueta tratando de esperar a que abran la pensión donde le dan hospedaje por un costo muy barato.
Amaba el dinero, pero la ambición también. Amaba a un hombre pero lo impresionó otro y al dejarse descubrir ahí, en el momento del delito, desnuda, entre sábanas de seda y ser paciente para escuchar los gritos de quien juraba serle fiel no le quedó más que salir perdida sin nada más que lo que llevaba encima.
Fue una lucha de varios días en los que vió como lo que tuvo jamás lo pudo recobrar... después de todo era comprado con dinero de su amor, del que ella engañó.
Ahí sentada en la banqueta, aplastando la colilla para que no quede ni siquiera una ceniza, espera en ayunas que abran los laboratorios...
Sabrá de momento hijo de quién está esperando.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

... tan cruda como la realidad misma, hasta el calor de la boca vi salir.

Un beso Dra

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

The_Saint_Mty dijo...

La ambición..lleva siempre al ambicioso al destino que se merece...Saludos!

AndreaLP dijo...

Real y fuerte al mismo tiempo... aunque a veces la realidad es más fuerte de lo que muchos podemos soportar.

Como siempre, excelente relato.

Saludos!!

Yanett dijo...

Más que un cuento,esto claro que sucede en la vida real, triste pero cierto, y al que mal actua mal le va....
Saludos.

rossmar dijo...

mi querida Dra. que placer es leerle día con día, aunque no siempre puedo pasar a dejar un abrazo por estas líneas, pero es que el post de hoy me ha llevado hasta aquella banqueta y no he querido no dejar mi comentario

abrazos Dra.

RAYDIGON dijo...

Como se te ocurren cosas Doc.

Muy bien, bonito como siempre.

Besos.

Anónimo dijo...

No, no es lo mismo ver el mundo desde un banco, tienes tiempo para reflexionar, estas mas cerca del suelo, ves las cosas con mas realidad.
¡a veces es bueno sentarse sobre madera!

un beso

Ileana dijo...

Doctora, buena narración. Me dejas con la sensación de la fría banqueta y observando el humo del cigarro que se agota.

Saluditos