07 junio 2007

Un nuevo día

El clima cambió.
Salieron los pajaritos.
Y el sol se desenfadó al primer grito del gallo.
La familia Fandiño es genial, me apapacharon muy lindo ayer .
Y Blondy, su perra Labrador, fue mi compañera del atardecer.
Gracias por sus letras, sus mails, sus consejos por gmail. SON LINDOS CHË!
Todo eso hace que en verdad mire las cosas sin que me cuelgue de la lámpara. Oh Si!
Hoy, en el capítulo del día, acompañada de la Blondy.
Encontré a una moneda, viaja, casi oxidada, con una impresión en la cara de algún paisaje entre un castillo que no conocía y casas muy del estilo europeo, al reverso unas letras, de esas que parecen latín sin que necesariamente lo sean. Garigoleadas por un número casi inexistente.
La limpié y puede percibir que, aún tenía buen peso para andar. Caminé con ella unos momentos y de repente el tiempo parecía cambiar. La gente, los alrededores, vendedores con turbantes, música en pasillos, se levantaban a ofrecerme sedas, telas, vasijas hermosamente decoradas.
Blondy casi miraba con asombro lo que yo también observaba maravillada.
Casi todos volteaban a verme, deseando que obtuviera algo. Mis bolsillos estaban vacíos y sólo atinaba a enseñar que no podría comprar nada de lo que ricamente me ofrecían. Sólo atinaba a enseñar la vieja moneda que, al momento de enseñarla parecía nueva y brillante, como si recién la hubiesen acuñado, como si perteneciera a ése mundo al que yo había entrado.
Todos la miraron, me sonreían, otros se hincaban, necesitaban decirme algo que en su lengua no atinaba a entender.
Y caminé extasiada por los pasillos y dentro de la gran algarabía de las ventas, mercados y cirqueros hubo alguien que me mostraba el seguirle hacia una tienda, me decía con paciencia que caminara. Blondy la miraba con recelo, sabía que no era buena señal.
Mi curiosidad pudo más e inmediatamente le seguí.
Ahí, una especie de mago o vidente, me vería entrar con Blondy. Saludé aunque sabía que no me entendería. –La cortesía siempre es bien vista estés donde estés-
Más sorprendida quedé cuando en su lengua pude entender poco de lo que me hacía ver.
Me miraba y cantaba sobre su lugar, que en tiempos remotos fue productivo, rico, codiciado pero soberbio y digno de que cayera un encanto producido por un viejo mago que, confundido con un mendigo, pidió un mendrugo de pan y le fue negado. Desde ese día, cada cien años, han de salir de ese encanto a vender, a ofrecer y regalar sus productos y solamente una moneda, sea cual fuese de su tiempo pasado, lograría vencer el encanto haciendo una compra a quien ofrezca lo que vende. Cedería el hechizo y dormirían en paz alejados de la codicia y egoísmo.
Esto debiera hacerse pronto porque el sol se ocultaba.
De pronto Blondy ladró y escapó y tiró la moneda que entre la arena no lograba rescatarla… El mago me pedía una sola compra, los vendedores entraban y me aventaban joyas, collares o copas de cristal… El tiempo moría y no encontraba la moneda que por ahí andaba.
Miré al cielo y no logré ver más el sol…
Ni la ciudad, ni al mago, ni las joyas, ni el sonido ni nada de lo que había…
Se habían sumergido nuevamente y habría que esperar otro tiempo... yo lloré.
Y fue la Blondy quien en un lengüetazo me secó la sal de mis lágrimas.
La tomé de la cadena y me retiré del lugar.
Ya no había nada más qué hacer.

5 comentarios:

Dra. Kleine dijo...

El escrito queda inspirado en una de las escritoras que leí en mi infancia:
El maravilloso viaje de Nils Holgersson. De Shelma Lagerlöff.
En el capítulo donde viaja a la ciudad sumergida.

AndreaLP dijo...

De verdad me transporté a un mágico mercado antiguo. Me lo imaginé como árabe, jiji.

¿Ya se siente mejor? ¿Ya comprobó que no todo es gris?

Le dejo un abrazo. Me avisa cuando visite el DF, ya que nunca me aceptó el café antes de mudarse.

Yanett dijo...

Yo solo lei de Shelma"el carretero de la muerte" y ya ni me acuerdo! lo tendre que buscar de nuevo y este que dices suena interesante.
Que bien que ya estes mas tranquila.

Ileana dijo...

Hermanita, la Blondy regresó emocionada y con olor a especias orientales... y ya sabes, estamos para apapacharte, en las buenas y en las malas, que para eso es la familia y los amigos, aunque sea a través de destinos extraños.

Un abrazo con disfraz de odalisca

Dra. Kleine dijo...

Andrea! Cual es tu e-mail???
Tu viniste a méxico el sábado 19. Justo cuando el viernes me mudé... Sorry!

Pasame tu e.mail. haré pronto una visita a Toluca!
dra.kleine@gmail.com