21 septiembre 2007

Mundos interiores

Hoy me animé a aceptar mi realidad.
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Desde ya en madrugada fue imposible conciliar el sueño, ruidos de exteriores, Periko tosiendo, vacilaba si lo inyectaría o no para que se calmara la agonizante flema que lo dejaba casi sin aire. La pequeña Zara inquieta, moviendo su cascabelito. Sabía que estaba yendo de un lado a otro de la sala por el constante tintineo salido desde el piso de abajo.
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Creo que también demandaba un justo descanso.
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El reloj cantaba a su ritmo.
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Las horas vacilaban lentas.
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Luego vino el amanecer y pronto en los primeros destellos me rehusaba a creer que ya en las nubes se asomaran los brazos del sol. No deseaba, no quería y dormí a profundidad.
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Ahí la vi a ella. Era una especie alada, rara, tintineante, al volar daba brillos de plata cayendo sobre la piel de quien estuviera bajo el vuelo de ella.
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Subía de un lado a otro por entre el bosque y yo sabía que era única, que no se dejaría ver por entre las ramas ni por mi mamá ni por mí, pero era juguetona y el ruido como su baile le delataban en cada lugar que se postraba.
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El atardecer se reflejaba dorado sobre los cabellos de mi madre que me miraba ansiosa, hermosa, tierna.
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También daban los oros sobre un gran río, tan ancho como una alberca, tan poco profundo como ella, con el fondo mismo de azul y de azulejos.
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Se me antojo correr, saltar, clavarme bajo las burbujas mientras dejaba que mi madre descubriera al hada que le merodeaba. Yo sabía que en cuanto saliera a la superficie escucharía su grito de susto, como quien descubre un bicho extraño en su faldón.
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Mas no fue así… Mojaba mis ropas y me sentía pesada, nadaba sin necesitar oxígeno, me olvidaba de la prisa que llevaba por salir a superficie.
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De oídos sabía que Mamá platicaba con ella, la voladora de matices plateados, que reía por lo que mi madre le contaba, que deseaba que yo siguiera nadando para escuchar las historias tontas de mi vida ridícula cuando era pequeña…
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Me salía una cola, de caballito de mar para ser precisa, nadaba a velocidades imperantes y mi madre lucía igual.
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Nadando jugueteaba con los seres que ya eran mis amigos. Un pulpo, una estrella hormigueante posada en un costado de mi y un pez que con sus ojos sólo sonreía sin habla alguna. Burbujeaban sus palabras hacia la superficie, pero no descubría su voz, sólo lograba entenderlo.
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Me pedían que siguiera nadando, que no saliera a flote, que Mamá estaba divertida con el Hada del tiempo y que dejara de preocuparme y bajo el agua le miraba linda, como siempre la veo desde el alma.
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Fue agua, fue música, fue sentimiento y fue magia.
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Al salir por intentar un segundo clavado al agua, como lo hace un delfín, el sueño habría acabado, el agua, la presencia de mi bella madre, mi transformación en caballito de mar y mis amigos…
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Sólo quedaba en mi espacio una realidad que había transcurrido en espacio de media hora de sueño.
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Volví a escuchar a Zara, me dolió el toser de Periko… Jalé sin magia mis pantunflas y comencé a nadar en otras aguas dentro de otro mar.

5 comentarios:

The_Saint_Mty dijo...

Saludos, buen fin de semana!

NOSTROMO dijo...

No cabe duda que los sueños nos conducen a universos insólitos, a episodios maravillosos que no podríamos vivir despiertos.
Los sueños parecen ser una manera por la cual el subconsciente procesa todos los problemas que se encuentran en la vida despierta, y ante la vida acelerada y estresada, el cerebro aprovecha la oportunidad para evadirnos de las responsabilidades y problemas cotidianos y sumergirnos en estas aventuras oníricas, hasta que despertamos y... de vuelta a la realidad.
Animo doctora, afortunadamente ya es viernes y le espera un fin de semana para descansar y cargar las pilas, y no se acongoje, que Periko pronto se restablecera. Como siempre, excelente post. Saludos.

Yanett dijo...

Que se alivie Periko, lo bueno es que ya es fin de semana, dale un tecito de flor de bugambilia con canela y enduzalo con broncolin por la noche ya acostadito lo más calientito que lo aguante, verás que es maravilloso!!

Enigma dijo...

... la mente noslleva por caminos insospechados Dra, los sueños,son ejemplo de ello

Besos

El Enigma
Nox atra acva circumvolat umbra

Anónimo dijo...

la ilucion nos mantiene en vilo, las fantasias que llevamos en la mente nos conducen a mundos que nos muestran lo que queremos y a veces lo que jamas pedimos ver, pero los sue;os sue;os son y no hay que dejar de lado jamas, que siempre terminaran justo cuando empezamos a vivirlos.
que inspiracion!!!!!!!!!!!

Gustavo Rojas G. Bogota, Colombia
NOTA:escribeme: Gustavo.ash@hotmail.com