28 septiembre 2006

El sistema

El estaba ciego de amor.
Su vida era toda dedicada a ella desde que la conoció. Parte a su vida y parte a su trabajo.
Cierto es que no tenía mucha vida social antes, aunque sí algunos amigos, amigos que lo amenazaban siempre cuando salían juntos al boliche o un simple café. Tenía limitado que se pusiera a hablar de ciencia, de obras, hechos y tiempos nucleares, químicos y físicos. Nadie le entendía cuando se apasionaba al detallar los hoyos negros y las teorías cuánticas.
¡Eso era para otro tipo de ser!
Casi todo su círculo era de gente importante pero en plan de amistad no había niveles.
Buenos abogados, grandes empresarias y hasta amigos extranjeros que en cada tiempo de vacaciones le traían revistas de algo novedoso.
Fué uno de ellos quien le presentó a Viky. De quién se enamoró perdidamente.
Vicky llegó a ocupar gran parte de su tiempo sin que a ella le incomodara que en algunas ocasiones sólo llegara a escuchar teorías y cuentas y números. O incluso llegar un fin de semana a estar viendo cómo se la pasaba en su estudio hablando solo hundido entre mil y un papeles.
Vicky lo entendía, quizá podría ser más que curiosidad.
Cuando él presentaba algunas exposiciones y clases con gente de alto nivel que le cuestionaba ciertos eventos a nivel internacional, ella se sorprendía de lo mucho y hábil que él era.
Nada podía ponerlo en duda.
Nada podía con lo que él diestramente demostraba.
Podría descubrir el último átomo que existió en algún planeta sin que tuviera gran dificultad de deducción. Podía con todo eso menos con saber cosas del corazón.
Era un ciego amando.
Y tan ciego era que jamás sabía de las actividades de Vicky.
Y ella no tenía porqué contarlo... al menos a él.
Cuando Vicky entraba en su "oficina" para trabajar, rendía un informe completo al Sistema de la persona con quien convivía. Narraba sus descubrimientos más interesantes y describía hacia dónde podría estar inclinados los beneficios que cada investigación resultara.
"Un buen elemento para el país"- Decía El Sistema-, y Vicky se enorgullecía del trabajo que exponía a su jefes, a sabiendas de que ella podía sacar más a aquel científico loco y ciego de amor.
Vicky - me preguntaba yo- ¿tendría sentimientos para con aquel hombre que podría dar al mundo alguna nueva invención?- eso creo que nunca lo sabré. Una agente como ella jamás involucra negocios con placer, aunque éste trabajo no le costaba en mucho dejarse querer, sentirse princesa y al mismo tiempo Mata Hari .

Cuestión de trabajos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Para cada trabajo existe de menos una persona para realizarlo, por crdo, duro, sucio, dificil, cansado, asqueroso, drio, etc que sea a los ososde los demas.

Un beso Dra

El Enima
Nox atra cava circumvolat umbra

HugoLara dijo...

Excelente esa clase de trabajos no?

Un saludo =)

Yanett dijo...

AHHH!
SIN PALABRAS! simplemente no me imaginé ese fin.
Buen día.

Piel dijo...

Tan real como la vida misma Comadre!!!

Excelente día!!

Angeek dijo...

Oye, esto merece una novela. Ya tienes el título: El Sistema. Sobre una Mata-Hari posmoderna.