Sus clases eran buenas, a todos siempre nos tenÃa atentos. De todo aquel grupo rebelde era impresionante que un maestro pasara por el salón y viera que nos tenÃa quietos, callados, preguntando en verdad sobre el tema que exponÃa.
Si me veÃa distraÃda, pintando en el cuaderno, se atrevÃa a preguntar si yo pensaba en alguien. InsistÃa en que me quitara la paleta de dulce que siempre chupaba en cualquier clase.

El era el clásico profesor aplicado, estudioso, pulcro. Las chicas de semestres más altos le buscaban para preguntar cualquier tonterÃa, haciéndole rueda por aquella masculinidad que atraÃa siempre.
Y yo simplemente estudiaba.
No era matada al estudiar, siempre era de las buenas calificaciones aunque también disfrutaba la compañÃa de mis compañeros. A veces me aburrÃan ciertas clases. TÃpico.
Ese dÃa de la gran Kermesse, todos ayudaban a los preparativos y adornos. El profe se me acercó e insistentemente deseaba saber si yo vendrÃa por la noche con alguien. Jamás le di razones, sólo le ayudaba a colocar los listones. Y las chicas me odiaban porque sabÃa que tenÃa sus ojos sobre mÃ.
Se acabaron los listones y de manera simpática me pidió ir a la bodega con él...
Al fondo de aquel lugar estaban las cajas. Muchas bolsas y cosas que ya no usábamos en el año escolar. Ahà me prendió del brazo, no me asustó su cuerpo cercano al mÃo, ni me excitaban sus manos que apretaban de manera extraña; primero fue un beso, después, en el intento, fue el torso.
Al principio sólo lo observaba, preferà cerrar mis ojos ante su grotesca lengua deseosa.
Tampoco lo detuve.
Sus manos me tocaban la piel y respiraba cada vez más rápido; ese bulto entre sus piernas crecÃa de manera rara.
Yo abrÃa mi boca al besar porque deseaba saber si eso era un beso de verdad. No lo encontré emocionante ante la saliva que tenÃa de por sÃ.
Cuando se sintió correspondido su tensión aumentó, y la palma de sus manos en un torpe disimulo se frenó ante mis pechos, erguidos y suaves que al contacto sintiera tibio, ahà mis pezones se endurecieron.
Su abrazo me ahogaba, su boca no me dejaba hablar, sus piernas se acercaron y en un intento por acomodarse me hizo a su cuerpo, a su calentura, a quitarme la virtud que las chicas cuidan al llegar al altar. (¿llegarán?).
Yo no sentà miedo de perderla, estaba más absorta en ver cómo se quejaba, cómo gemÃa, como era su actitud animalesca, como su miembro reventaba de calor, estaba yo lejos de preocuparme por mi frialdad que él percibiera.
Tocaba mis muslos como si nunca más fuera a tocarme.
Bastó un movimiento leve para que brotra de él su mojada emoción, batiéndome toda en su ligero aroma sobre mi falda escolar.
No hacÃa más que repetir que era linda, que le impresionaba mi inocencia, no sé que le dió. Lo và ridÃculo, me perdà en mis pensamientos ante tan simples comentarios.
Me limpié lo obvio y la ligera mancha de sangre marcada entre mis piernas hacÃa que sólo le devolviera sonrisas mustias...!

Tomé los listones y le dije que se los diera a los chicos allá afuera, que yo me quedarÃa a buscar más en las cajas. Ahora sà salió extrañado.
No era verguenza ni temor a ser descubierta, era el querer respirar y sentirme libre, de no seguir al lado de alguien que en nada me atraÃa...
¡Al fin aire fresco!!
12 comentarios:
Pasividad...
Sorpresivo el post de hoy, mezcla de ingenuidad en la protagonista, y expectación en la forma que se da la trama, me impresiona el realismo que plasma en él...
Buen martes de relatos ;o)
Lo increible de todo era en la historia el valegorrismo de la protagonista ante la situacion, osea no le atraia pero tampoco ante todo lo que sucedia, protesto en nadalo que bien a bien y legalmente se llama, violacion.
En fin, lo increible es que efectivamente asi hay gente.
Un beso Dra. y, felicidades por estar en Blogueratura.
El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra
Liberación que no termino de entender, a menos que la protagonista se haya liberado de si misma, de esa parte que no deseaba tener en ella, y terminar gustandose a si mÃsma.
Mmmmm violación, podrÃa ser, pero a que fin esa pasividad ante tal acto, liberarse, de que? de que se liberó? de un acoso?, de si misma? de tabúes? como mujer nunca vi mi virginidad como una carga o algo que tenia que liberar... en fin, reflexiones antes diversos temas tocados hoy... Acoso, violación, tabú y libertad...
¿Porqué la protagonista no dijo "no"? :-O
ella solo querÃa saber si ese era un beso de verdad, y si eso era lo que a las demás chicas tanto atraian, (bueno eso me imagino), solo querÃa conocer, pero como la persona no le gustaba el tipo en cuestión no sintio nada, no asà no debiera ser la primera vez.
¡Guau! La complejidad del tema relatado es alta, Doc, si no, véalo en los comments. ¿Cuántas chicas sintieron exactamente lo mismo que tu protagonista su primera vez?¿Con el profe, con el novio, con un amiguito? Dejar hacer, dejarse hacer y descubrir que, a veces hay mucho ruido para tan pocas nueces.
Saludos
Sabes, al leerlo record'e a Jorge Volpi, una escena con un perfil psicologico parecido. La novela se llama "temperamento melanc'olico", recomendable.
Mucho se puede leer entre l'ineas.
abrazoEntrelineado.
ya intuÃa lo que iba a pasar,los hombres son muy predecibles,pobre chica,aunque bueno,si no se quejó al menos no quedará traumada jaja.
saludos y buena semana
el post dedicado a periko me fascinó...quién dirÃa que ya son 17....si parecen hermanos...tendrás que decirnos el secreto de tu eterna juventud: será el buen sexo, los libros, la buena tv, la buena comida, los paseos?....un beso y sÃguele echando ganas a la vida...eres una mujer en toda la extensión de la palabra!!...para qué es la verificación de la palabra?, para ahuyentar a los anónimos?
¡Madre mÃa! Felicidades como dijo noemÃ, hasta ganas de enseñarle la bodeguita al susodicho me dieron...mejor voy por un vasito de leche jeje
Abrazotes !
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