23 marzo 2006

Viejo Odio

¡Es un pendejo!
Aunque muchas amigas insistan en que lo olvide, sé que será imposible que realmente me comprometa a hacerlo... de hecho ¡me vale!.
Yo lo quería realmente, porque sabía tratarme, porque me gustaba la manera en que llegaba a hablarme por teléfono con su voz masculina, hasta porque me abrazaba caminando en el mercado; esas maneras de decirme "muñeca" era muy de él. Aunque al final, se me cayó la creencia de que era dicho sólo para mi... Lo odio.
Es algo que corroe mis interiores. Me destrozó. Sé que hasta lo sueño cuando delicadamente se acercaba en mi cama, como gatito travieso, tomándome por los tobillos, jalándome el cuerpo y logrando que abriera mis piernas para que él se viniera en mí.
Le daba el placer que me pedía... ¡qué más quería el maldito!.
Le daba cuidados y caricias... ¡que se pudra el infelíz!

Pasar por las calles donde lo miraba, jugando fútbol entre sus amigos, quizá era una ansia loca de hacerlo diario, ahora no encuentro la manera en que nunca más pise ahí. Detesto hasta la forma en que sus amigos me miran, como queriendo descubrir en mí que aún lo quiero y muero por verlo, como si trataran de ver lo imbécil y ciega que estuve por él... Ya no, ya no es así.

Mirarlo dormido cuando ya era tarde me daba la sensación de que todo en mi vida iba bien, su serenidad me contagiaba y quedaba mensa de tanto verle... ¿quien iba a imaginar que con la mismas ganas de cuidarle yo lo iba a odiar?
Su olor, su timbre, su ropa, todo, todo es horrible, ya ni siquiera soporto que me digan su nombre... siento mi interior hirviendo, como agua a borbollones, como ácido que me carcome y que me da dolores de vientre.
Ni pensar en caricias, ni pensar en abrazos, ni pensar en el beso que me dejó embebida cuando lo conocí aquella ocasión.
Hoy, sencillamente no deseo compartir mi cuerpo con ése que siempre vivió casado, que vivió enamorado, que nunca dejó a su pinche mujer y que yo nunca me enteré.
Lo vomito...
¡Que se quede con su señora!, ¡que la siga engañando como lo hizo conmigo!... que pasen los años sin que ella sepa que fue a mi a quien conoció primero aunque fuera yo la última en enterarme que era ella la que estaba casada con él. Nunca lo ví... ¿cómo iba a saber que era un hombre casado?

Y me pedía un futuro, y me ilusionaba con hijos y hasta compraba cosas dizque para vivir juntos.
"Que tarde o temprano tenía que enterarme"... que poca vergüenza de decírmelo así, de no enfrentarlo, de no decírlo...

Me hundo en odios y lo seguiré haciendo... no descansaré en mi tumba de tanto maldecirlo. El acabó con mi vida y mis ilusiones y con eso mi vida se larga a la chingada...
Pero ya buscaré la forma de que pagues con lágrimas lo que yo he vivido desde aquellos 18 años en que me dijeron la verdad.
Ya lo verá el maldito... y lo lamentará.

16 comentarios:

Luis Martínez Álvarez dijo...

Pobre diablo, que se cuide de la ira fermentada por el deseo, saluditos Kleine.

Óscar dijo...

Muy buen cuento, Dra. El final es ponzoñoso. Bien terminado. Saludos.

noemi dijo...

Mientras bulla en ella esa rabia, que en realidad es no perdonarse a ella misma el hecho de no haberse dado cuenta antes de todo.... nada le va asalir bien a nivel emocional.

Besucos

Soñadora Insomne dijo...

Baaahhh. Ni modo. Pero aún le quedan miles de años para podrirse en el infierno. ¡Hijo de mil p...! Reverendo pelo... y miles de etcéteras.

Anónimo dijo...

mmm casualmente pensaba en preguntarte acerca de ese tema del porque no habias escrito acerca de el. Gracias por compartir tu odio y no se si todo se pague en la vida (solo lo oigo aunque nunca me ha llegado la factura) pero quiero creer que si. Cuanto tiempo estuvieron juntos? Nunca lo sospechaste? salu2 y un abrazo

Chica Yeye dijo...

vaya! que dolor tiene en su corazon.. pero el perdon es lo mas dificil de conseguir. el perdon propio por equivocarnos y el perdon a los demas por engañarnos.. =S

Dra. Kleine dijo...

Recuerden que hay odios que matan y se vive del mismo veneno.


*No se olviden que escribo locuras, no es mi diario ni vida personal.

RAYDIGON dijo...

Que bueno que no es tu diario personal, de ser asi estaria mas enojado =(

¿Porque todos y todas les da por poner el cuerno G?

Besitos

Dra. Kleine dijo...

Raydigón, Creo que poner el cuerno es una buena manera de medir la adrenalina y la necesidad de algo.

Hay quienes aseguran que si se pueden enamorad de dos.

El Enigma dijo...

... quien decia "que Dios nos libre del veneno de la cobra, de la furia del mar y la venganza de una mujer", no se pero con esto, que certero, adema sde que el poco hombre que hace eso, no tiene remedio, sencillamente un poco hombre.

Un beso Dra.

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

Aletz dijo...

pues si no es tu vida personal, la semejanza es mucha (99%).....ahhh no, ora me das la oportunidad....nada de que es falso...besos

Angeek dijo...

Si, los odios matan. Llevar tanto odio y resentimiento dentro da cáncer. Hay que sacarlo de manera constructiva. Saludos.

Lety dijo...

Toco madera de vivir la experiencia de saber que mi marido puede ser así.
Y las esposas casi siempre culpan a "la otra" de casos como este, diciendo que se necesitan dos para hacer mal.
Una nueva perspectiva de la infidelidad,

Como siempre, besos para usted mi Doctora que logra meternos en su tema

Cinéfilobo dijo...

***
Parece deporte nacional!!!
Que no existe en este mundo fieles como yo?!!!
Mmm, cof, cof, cof, creo que ni yo me la creí, pero no hay excusa, así como no hay explicación.
Besitos Tequileros

Melissa dijo...

No hay cosa peor que la traición. Muerte a los traidores! y hablo de toda clase de traición.

Sol de Ebano dijo...

El despecho, no hace más que amargar la vida y la verdad, es que ningún ser en la tierra vale la pena por la cual joderse la existencia... Es verdad que la traición es una mierda, pero también es verdad que cuando uno no quiere darse cuenta, eso dá más rabia...