17 agosto 2006

Mientras Llueve

"Ella lo fue a buscar a un lugar lejano a su diario vivir. Se fue escondiéndose de todo y de todos, hasta de sí misma.
Trataba de olvidarse unas horas de sus obligaciones, de sus responsabilidades y de los seres que la amaban.
Iba a verlo a El. A su primera pasión. No era su primer amor, habían existido hombres en su corazón de joven, pero ella no hubiera dado todo por ellos, ni arriesgado todo.
Trataba de concentrarse en el paisaje, era un lugar bello al que se dirigía. Casi siempre se habían encontrado en lugares hermosos por azares del destino ya que dependían de a donde lo enviaban al del trabajo. Aunque solo se habían visto dos veces en los últimos 5 años.
Esta vez era Michoacán, con sus verdes bosques coronados por pequeñas nubes. Era Octubre, había llovido mucho en verano y todavía las flores se aparecían por todos lados. Sus favoritas eran las cosmos, perfectas y rosadas que cubrían como sabanas grandes extensiones. Quería ver todo pero tenía que poner atención al camino; nunca había manejado por aquellos lugares y le daban pánico los barrancos.
Después de manejar algunas horas llego, cansada y expectante. Le llamo al celular, el tardo en contestarle. Ella sentía frío, quien sabe si de nervios o porque en aquel lugar el otoño era muy fresco.
Le dijo a donde se dirigiera y en donde lo esperara. El también debía cuidarse. Guardó su coche en un estacionamiento. Tomó un taxi y le mintió al taxista diciéndole que su esposo estaba en un curso y que ella lo alcanzaba para pasar juntos el fin de semana. Hasta mentirle a un desconocido le daba miedo.
Lo esperó largo rato en el lugar acordado. Lo vió igual, igual que hacia 3 años, alto, flaco, desgarbado. Se dirigió a ella y ella lo recibió en un abrazo. Un abrazo de alegría y nostalgia por aquel amor que había nacido hacia tanto, tanto tiempo.
Hablaron solo unos minutos, fijaron el lugar donde se verían mas tarde. Era demasiado tarde para ella, ella tenía que regresar, pero ¿qué hacer? ¿Olvidarse de verlo unos minutos más? Sabía que tal vez pasara mucho tiempo antes del siguiente encuentro. Asintió, ilusionada y preocupada. ¿Ahora que haría? ¿Como justificaría su ausencia por tanto tiempo?.
Lo decidió en un segundo, pasaría la noche ahí, y que fuera lo que Dios quisiera. Regreso al pueblo, busco el hotelito que el le había mencionado. No la habia obligado a quedarse, le dijo que la buscaría ahí, y que si no la encontraba el lo entendería.
Llamo a la ciudad, dijo que su junta terminaría muy tarde, que prefería quedarse para más seguridad y que al día siguiente salía temprano. No percibió dudas del otro lado de la línea, todo saldría bien.
Esperó, esperó y esperó. Se sentía sola, triste, hambrienta. Decidió de pronto salir, comer algo y husmear por ahí. Había tantas cosas lindas en aquel pueblo y ella no las había visto. Camino varias cuadras, vió muchas artesanías. No compro nada, todo la delataría, aunque habia cosas fascinantes. Comió algo y regreso al hotel. Tal vez el ya estaba ahí, esperándola. Pero no, nada habia pasado. Dios santo, ¿porque tarda tanto? ¿Porque?
Paso el tiempo, y desde el cuartito rústico lo vio llegar. ¡Por todos los cielos!, tenía tantas cosas que decirle, que lo seguía amando, que si él quería ella lo abandonaba todo, su vida, su trabajo, todo.
El comenzó diciéndole que estaba cansado, que tenía mucho trabajo, muchos problemas que no tenía dinero, puras quejas. Ella lo escuchaba atentamente, esperaba el momento que la atendiera a ella, que le dijera una palabra solo para ella. Había pasado tanto tiempo sin escucharlo en vivo y como dice la cancion, ?el teléfono es muy frío, tus llamadas son tan cortas?.
Ella sabía que tenía problemas y no podía hacer nada por él, sólo alentarlo. Alguna vez le contó que leyó la historia de un amor como el suyo. Un amor al que la distancia alejaba de todo lo mundano, y que ese amor viviría para siempre dentro de una esfera y que jamás sería corrompido por los problemas diarios. Ella no lo escucharia roncar ni tendría que lavar sus calzones balaceados. El no veria sus arrugas ni como se le caían los pechos. Aquella vez se rieron mucho. Ahora todo era tensión.
Tanto esperar, tanto arriesgar para nada.
O no, no para nada, para darse cuenta de repente, que a él solo le importaba él mismo, que el amor de ella es el que siempre estaria guardado como una joya. . El amor de él ya no existía. Que era un ser lleno de egoísmo, que no valoraba para nada lo que ella sentía por él.
De pronto se dio cuenta que su amor había sido desperdiciado de una manera tan espantosa que le dolió el estomago, sintió ganas de vomitar y de salir corriendo.
Todo en un instante, mientras afuera ser descargaba una tormenta terrible como el dolor que sentía.

Llovía tanto como la cantidad de lágrimas que tenía atoradas en la garganta, en el pecho, en los ojos."

*Aportación de Un escrito hermoso hecho por Mimí.
¡Mil gracias chica!

12 comentarios:

Dra. Kleine dijo...

Letritas para sus buenas vibras en el texto anterior! Mil gracias a todos! Muuuua!

Kix dijo...

Saludines Kleine!

Angeek dijo...

Pues felicidades a Mimí, no es fácil escribir.
Esos amores ideales terminan siempre aterrizando en el duro concreto.
¡Saludos!

Saudade dijo...

no sé porque pero casi siempre tus historias coinciden con lo que vivo jaja es chistoso

RAYDIGON dijo...

El amor no puede ser ideal, debe ser razonado...

Besitos ya de viernes DOC.

Dra. Kleine dijo...

Mil gracias Mimí por tu gran escrito!
Me ha gustado mucho! Felicidades

mimi dijo...

Gracias Dra Kleine por ayudar a salir a la luz mi relato. Gracias por sus comentarios a todos. Saludos

Anónimo dijo...

"Coalitas unidas jamás serán vencidas".

Anónimo dijo...

estupendo ese escrito felicitaciones mimì y sigue escribiendo asi que vas a llegar muy lejos

Anónimo dijo...

definitivamente como escritora eres una buena deportista, coge oficio mas bien.

Anónimo dijo...

HOLA ESTA OBRA ES SUPER GENIAL ... COMO TODAS LAS ROMANTICAS!!! VA DEDICADA PARA KIMLITO QUE LO AMO MUCHISISISIMO

Anónimo dijo...

esta es una obra muy triste pero la verdad es muy bonita ya uqe tiene mucha romance felicitaciones