04 agosto 2006

Viernes de Bar

Ya el calor dentro de aquel bar era colectivo.
Música, risas, bailes y cuerpos bonitos.
Mis amigos y yo, después de las duras horas de oficina habíamos decidido ir hacia el Bar para tranquilizarnos un poco, platicar lo sucedido en el día y tal vez aportar nuevas ideas al sistema que se estaba implantando en el departamento de contabilidad.
Realmente era un desfogue y nos parecía animoso aquel lugar.
Las copas comenzaron a servirse una y otra vez y por lo gracioso de Charly todo se nos iba en risotadas y mentadas de madre.
Coqueteando con las niñas porque nos sabíamos buen centro masculino. Entre la muchedumbre las chicas saben a qué presa seleccionar... como me seleccionaron a mí.
Era una divina chica, entró con varias mirando por todos lados, chocamos la vista y sutilmente sonrió. No esperé a que pasara, desde la entrada hizo acto triunfal con unos pantalones blancos que dejaban asomar sus caderas, hermosas, acariciables, ricas.
Una blusa cortita que demostraba cómo sus senos miraban al frente, toda una doncella para lucirse. Mi mente voló tan rápido que casi pude sentir una erección al momento de sentir su perfume... durazno, muy suave.
Dos de sus amigos captaron mi mirada y pronto se vería entre cuchicheos y risas descocadas.
Un brindis con los cuates y otro disimulado hacia ella hacía que la noche se intensificara.
El grupo donde ella y otros tantos se juntaba no era lo que ella merecía.
¿Porqué estar rodeada de hombres feos cuando podría venir conmigo?
Y comenzó el flirteo...
Ella pasaba al baño y me rozaba con sus senos mi espalda.
Yo iba a la barra y sonreía ya de manera abierta, pero el temor de que el alcohol me hiciera cometer una imprudencia me hizo esperar a que ella también se pusiera a tono.
Le conté dos, tres, cuatro copas de vino... ya era hora de atacar.
Me le acerqué, dos chicos inseparables a ella escuchaban la plática.
- Hola, me llamo Luis pero puedes llamarme Lu, así me dicen los amigos- le dije sonriendo, presto al acecho.
- ¡Ah! que tal, mucho gusto Lu, no te había visto por aquí... ¿no son tus rumbos?, me dijo muy curiosa, tal vez para sondear qué tanto nos podríamos ver en otra ocasión.
- No, trabajo más hacia el Sur pero ésta vez se nos antojó venir a la Zona Rosa, en realidad no pensamos mucho y nos metimos al primer bar que encontramos.
- Pues bienvenido, te presento a Carlitos- muy amanerado por cierto y me siguó diciendo tres nombres más y el de una gorda cuya risa se escuchaba en todo lo alto del tapanco. Yo sólo estaba concentrado en su piel y el gran escote que invitaba a que cualquiera pudiera explorar por ahí.
La separé un poco y fue trivial la charla, preguntando lo que hacía entre alcohol y mucho baile.
Al tiempo ya estaba mareado y ella alegre.
Sus caricias insinuantes entre mi cabello y la camisa me jalaron a robarle un beso largo que fuí seccionandolo en otros pequeños. Deseaba arrinconarla donde nadie nos empujara, donde yo pudiera abrazarla, donde mis amigos poco me atendieran para que el faje fuese majestuoso.
Ella accedió y cerca de los baños fue donde el pulpo entró en acción.
El olor de su cabello se me grabó en la mente y la estrecha cintura era casi perfecta a la de un maniquí... Sólo sus amigos se paseaban insistentes en mirar... -pinches putos curiosos y envidiosos-.
La besé en el cuello y su respiración fue aumentando, le acaricié los senos y pude notarlos muy duros, no tardé en pedirle nada porque sus manos también participaban en mí... excitante encuentro, mucho para un viernes normal.
Le pedí me acompañara al auto para traer más cigarros y el plan funcionó. El estacionamiento vacío me daba la pauta de que la podría hacer mía.
Fué disimulado el acto de abrazarla, se notaba caliente por sus labios y las ganas de no separarse de mi falo. Me excitaba como loco y yo no deseaba más que tirármela, besaba todo en ella, y exploraba su espalda, su cintura... todo perfecto hasta llegar a sus bragas...
- ¡Maldito sea el momento en que existió la cirugía!, el alcohol que tenía en la cabeza se fué derechito a los pies, lo excitado se cortó y miré atónito !cómo era posible que luciera como una perfecta mujer!... todo operado menos... menos.. aghhh...
Por respeto no contaré más allá de lo que minutos después pasó pero cierto es que cuando uno anda caliente puede romper la barrera de la timidez....

" En tiempo de guerra, cualquier hoyo es trinchera"

8 comentarios:

El Enigma dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJA me recuerda la anecdota de cierto amigo jajajaja

Un beso Dra buen fin de semana

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

Mariposa de humo dijo...

Genial historia!!!

Disfruto mucho leer sus narraciones Dra.

Saludos y buen fin de semana.

Anónimo dijo...

jaaa me fue igual o peor que él, ya estaba poniendome muy comodo y calientito y sopaasss.

feliz fin de semana / Adrian

ALDERGUT dijo...

pero hay de trincheras a trincheras Dra.!!!!! jajajajaja, que pase un buen fin de semana... salu2

Liz dijo...

jajajaja ¡sorpresa!

Yo siempre he dicho que a la persona que le pase eso, es gay muy muy muy reprimido.
Igual me equivoco.... pero siempre he pensado eso.

Bonito fin de semana ;)

Dark Rusa dijo...

te dije alguna vez que me encanta como narras? lo digo ahora!!!

Casiopea dijo...

JAjajajajajajjaja....

La neta que mal pex a los que les pasa eso, jeje, pero se lo merecen por querendones...

Regresaré por este espacio blogosfero, me gustó mucho la narración muy amena...jajaja

RAYDIGON dijo...

Super POST mi admirada G.

Besos DOC.