30 enero 2007

La opción

Y sí, había sido el amor de su vida.
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Y sí lo había amado durante casi veinte años desde que fue una adolescente. Lo admiraba, siempre hablaba de su manera tan audaz de tratar a la gente, le encantaba dejarse seducir y pacientemente dejarse llevar a la cama por quien siempre deseeó tener entre sus muslos. Había hecho lo indecible por él. Lloró, luchó, incluso pateó por conseguir que ella siguiera siendo el centro de atracción. Pero una persona como El es imposible de mantenerla en un sólo punto. Es como si al caballo salvaje le tuvieras atado en un establo de 4 por 4 y atinaras a darle de comer sólo cuando uno cree que ya tiene hambre.
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Por la vida siempre se dan cambios drásticos y fue por lo drástico de su relación, al final casi, cuando ella, por salud mental, hubo que salir a tomar un tiempo de luto. Tiempo que duraría casi dos años en recordarlo y asimilar que nunca más estaría El a su lado de la manera en que ella lo quería. Y fue en ese tiempo cuando tuvo la oportunidad de conocer a alguien más. Un alguien que no tenía parecido a nada de lo que antes había probado. Siempre los cambios son buenos, aunque se tienda a comparar el antes y el después y el cómo era uno en contraste como lo es el otro. Eso que queda en la mente cuando alguien deja un vacío siempre, por cuestión natural, tratan de buscar un remplazo las neuronitas que andan por ahí... ¿o es la excusa del corazón?
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Y se dió la oportunidad de probar otra piel, otros besos, otros toques y maneras de flirtear. Y se dejó nuevamente seducir por algo a lo que ella no tenía control. Fue tremenda la impresión al grado de que se sorprendió a sí misma de no poder haber visto en el pasado más allá de un beso y una sonrisa que le daban la calma. Aquí había pasión, había las ganas, todo lo que ella necesitaba para saciar el hambre de todo... y algo más.
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El destino juega rudo cuando parece que tu mente ha olvidado el pasado. Cuando se cree que la herida ha sanado y se tienta al tiempo en el duro choque de encontrarte nuevamente con eso que torturó tu sentir en otros tiempos.
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Resulta asombroso cómo una mente, un corazón, un dolor, se alivia con otro o al menos se oculta muy bien. Enamorada y extasiada pudo soportar la presencia de ese viejo amor al que ahora veía de manera diferente, sin apasionamiento, más crítica y analítica. Ya no se dejaría influenciar por lo que ella pensaba que era lo único y existente alrededor de sí.
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Y fue así como le dijo adiós a su pasado, y fue así como se brindó la oportunidad de amar, de estrenarse nuevamente, de quererse alejar de eso que le causaba estragos en la mente. La prueba la había superado.
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Dicen que siempre es bueno un tiempo para todo y en el tiempo ella se dejó consumir cuando allá afuera había cosas que se ofrecen mejor como un frutero de sustancias saludables.

2 comentarios:

Dra. Kleine dijo...

Buen día!
Heme aquí nuevamente después de la gran travesía de secuestro laboral.
La libertad ha vuelto... ahhhhh!

Saludos a todos y gracias por estar aquí!

Ray, ya no me perderé, lo prometo.

El Enigma dijo...

Dra que gusto verla de regreso, sobre el post del dia, puedo decirle que el tiempo es sin duda, el mejor catalizador pra las penas, aunque uno no lo quiera, saben mejor al paso de las horas, cualquier perdida.

Un beso

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra