18 julio 2006

La llegada

Yo estaba nerviosa, realmente la boca de mi estómago lo resentía más. Escuchar que pronto estaríamos en la estación de Tabasco me ponía las manos sudorosas.
Los mensajitos que mi amor cibernético me mandaba ya demostraban su ansiedad. No sabía en realidad cómo iba yo a reaccionar de conocerle finalmente, lejos de las letras y de una burda cámara de internet que nunca me dejó ver más allá de su cara y su pecho.
Recordaba esos momentos en los que a solas de la gente teníamos momentos de sexo. Saber qué era lo que le excitaba me daba ya de antemano una sensación de que lo hubieramos hecho ya tantas veces que ésta sería una más... aunque mejorada.
Me humedecía de pensar cómo comenzaríamos ésta vez a desnudarnos los cuerpos.
Era de esperarse que tras conocerle y abrazarle ansiosamente nos fueramos directo a cumplir tantas promesas que nos habíamos hecho cuando deseábamos estar juntos acariciandonos la piel centímetro a centímetro.
El cuello era su punto más débil, por ahí comenzaría.
Aunque miro por la ventana hacia la carretera, siento que mi excitación traspasa a cada pasajero que va dentro. Mi piel se nota rojiza, tal vez porque está receptiva a lo que estoy deseando sentir. Si rozo mis senos puedo sentir la sensación que él estuviera haciendo conmigo desde su lugar... Ya deseo tenerlo... ya deseo que me tenga, que lo escuche cómo respira a cada toque que le haga a su piel.
En el camino ni siquiera percibo el paisaje, y si lo hago, lo dibujo junto a él en el momento en el que me tiene penetraba, extasiada, loca de ganas y pidiendo un orgasmo de más.
Nos acercamos a la estación...
Tantas veces que me causó la locura en mí es lo que me tiene aquí.
Ya lo distingo desde el andén.
Trae flores... de esas que siempre me han gustado.
Se mira nervioso de cabo a rabo.
Puedo mirarle y es justo como me lo había tantas noches imaginado...
Hoy no quiero conocer los lugares tradicionales, ni siquiera deseo salir a comer donde siempre me platicó que me llevaría.
Hoy quiero ser leona, quiero ser voraz, quiero morder y arrancar todo lo sexual que él pueda ser para conmigo...
Mis ansias exigen probarle y saborear cada gota que salga de él.
Preparo mis cosas sin olvidarme del presente que traigo en ofrenda para él.
Lo deseo y hoy lo probaré.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

La descripcion es muy buena, recuerdo cuando un amigo me conto de cuando virtualmente conocio a la hoy, su esposa... que valor en verdad.

Un beso Dra

El Enigma
Nox atra cava circumvolat umbra

Angeek dijo...

Bueno, parece que se siente lo mismo. Sea cibernético o real. Yo de plano, si es cibernético paso....
Un abrazo de mariposa!

Kix dijo...

Ayyyy Kleine!!! Cuánta tortura leer esto!

Deja salgo a oxigenarme!!!

Anónimo dijo...

Insisto! Amo cuando te inspiras de esa manera.
Saludos / Adrian

Aletz dijo...

esto me recuerda que tengo que conectarme al msn para cachondear y para concertar una de estas exitantes citas...un beso
P.D. por qué siento que esto ya lo he vivido?

The_Saint_Mty dijo...

Historias, que se suceden..gracias al internet. Algunas prosperan otras no...Saludos, buen día Dra. Excelente post!

Chai late dijo...

Dra Kleine me maravilló el relato. Me pareció de verdad fantástico.

Clap, clap, clap...

Saludos.